lunes, 9 de diciembre de 2013

Filosofía y sociología de la educación


Introducción


  La educación como disciplina, no puede estar exenta de algo tan fundamental como es su base filosófica, puesto que la filosofía pretende dar respuestas a las preguntas existenciales del hombre. Así la educación tendrá una referencia perfecta de lo que debe ser y como poder evolucionar, a medida que lo hace el hombre.
  La educación es un elemento tan completo, que incide de manera importante en las distintas subcategorías filosóficas (tales como epistemología, axiología, antropología, etc.), esto quiere decir que cualquier cambio educativo a nivel de sociedad tendrá sus respectivas repercusiones en todos los ámbitos que integran al ser humano. Por eso mismo es tan importante una buena y eficaz forma de implantar la educación, ya que de otra forma no podríamos esperar una sociedad mejor, puesto que son las nuevas generaciones  las que recibirán el testigo de sus antepasados, y decidirán mejorar el paradigma actual.
  Los autores que veremos a continuación tienen muy en cuenta esto, y es por lo mismo que consagraron sus vidas a todo lo que es la búsqueda de una educación ideal, como medio de mejorar el futuro del hombre. Para el presente caso tenemos a John Dewey como nuestro filosofo de la educación a estudiar, quien recalca la posición innata de la creatividad e imaginación de los estudiantes en sus primeros años. Otro ejemplo es San Agustín de Hipona que contrario a lo que Dewey transmite, el presentara un visión más teológica de lo que es la búsqueda del conocimiento (éste correspondería a nuestro filósofo clásico); y por último expondremos a Herbert Spencer que a base de las teorías evolucionistas, es que explica al hombre qué es y qué debe ser (siendo nuestro filósofo contemporáneo).
 John Dewey



Su visión Educativa
 Considera a la educación como disposición de reaccionar siempre a las nuevas situaciones con interés, flexibilidad y curiosidad. Lo contrario (y desventajoso) sería responder con una solución dada.
 “La educación debe darse en la experiencia del niño, y éste debe tomar conciencia de lo que hace” (una de sus citas).
 Defiende el alumno como centro de acción educativa, el “aprender haciendo” (interacción y continuidad) y también considera a la escuela como el lugar donde el valor del reconocimiento es resolver situaciones problemáticas. Representa la vida presente.
Dewey postula dos educaciones: Formal (escuela) y no formal (sociedad).
 “La mejor manera de que el niño aprenda, es contemplando a la sociedad y su actividad  de manera física, sino a través de su espíritu en el propio medio social”.
Propuestas Metodológicas
 Dewey Pretendía formular sobre nuevas bases una propuesta pedagógica en oposición a la escuela tradicional y antigua. Pensaba que la nueva educación tenía que superar a la tradición no sólo en los fundamentos del discurso, sino también en la propia práctica.  Cuando él comenzó hablar  del método, lo hace desde lo abstracto, piensa que no existen métodos cerrados y envasados. Dewey estima que la praxis educativa implica un manejo inteligente de los asuntos, y esto supone una apertura a la deliberación del educador en relación con su concreta situación educativa y con las consecuencias que se pueden derivar de los diferentes cursos de acción.
 Dewey distingue entre un método general y otro individual. El primero supone una acción inteligente dirigida por fines, en cambio, el método individual se refiere a la actuación singular de educador y educando.
 
 Herbert  Spencer explica su metodología por medio del mapa conceptual que se ubica superiormente. Este afirma que por el medio del saber pedagógico es que se podrá aplicar un acto educativo dependiendo del contexto. El saber pedagógico supera el paso del tiempo y tiene su mayor consistencia en las ideas por lo que deberá someterse a una adaptación para poder adecuarse a distintos contextos educativos (por ejemplo una educación del medio evo no será la misma como en la actualidad, pero sus bases son las mismas ya que se persigue un ideal).
 La adaptación teoría-praxis debe producirse en factor de las necesidades tanto a nivel de alumnos como de sociedad, ya que estos elementos poseen caracteres que no es posible pasar por alto tanto por razones y lógicas. Una vez realizada esta adaptación no queda más que aplicarla en una situación educativa concreta. Luego de aplicar estas ideas, se corrobora si el método fue eficaz, y de no serlo se somete a modificaciones que pretendan mejorarlo.
 Finalmente una vez terminado el ciclo, aquel que actuó como receptor del conocimiento tiene dos opciones: seguir y emprender un nuevo ciclo, o simplemente inhibirse.
San Agustín de Hipona



Su visión educativa
Fue el primer pedagogo moderno.
Enseñar y aprender fue la actividad de su vida.
 “El estudio y el saber no pueden menos que conducir a la sabiduría de Dios”. Por medio de esta frase es que el intelectual se denomina a sí mismo un filósofo de carácter teológico por lo que sus postulados permiten inferir que la gran verdad y la pequeña, no vive más que en Dios y que este mismo seria el fin último. También esto posee estrecha relación con la parte divina del hombre que sería la sabiduría, y su posible alcance por medio del camino espiritual como en la siguiente cita:
“Se aprende sólo cuando se ha reconocido interiormente, la verdad de la lección”.
 Según San Agustín, el hecho del aprendizaje no encuentra su causa verdadera en los objetos sensibles, inteligibles a que se aplica y menos a los maestros, sino en una luz intelectual innata que no es sino la participación de la luz divina, la cual enriquece al hombre por medio de las verdades eternas. Es por esto que la llegada al verdadero conocimiento se definiría como una ruta personal de conocerse a sí mismo y que lo perfecto habitaría en lo más recóndito del hombre.
 “La última posibilidad de reconocer una proposición como verdadera es comunicado por Dios a la mente, y en su actuación consiste la verdadera sabiduría, por contraposición a la creencia en que nos dejan las noticias verbales de los maestros exteriores, mientras no percibimos con noticias-sentidos las cosas sensibles o no captamos o no captamos con la mente los objetos materiales a que tales expresiones se refieren.
 Por medio de su cita: “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor, si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor”, es que el filósofo recalca la importancia del factor moral en la educación por lo que si esta no se basa en ideales progresivos, de nada sirve el hecho de enseñar.
 En la biografía de San Agustín, vemos como lleva la temática religiosa a otros ámbitos del conocimiento, por ejemplo como explica la presencia de dios en lo que conlleva el origen del hombre y su posible futuro. El hombre lo define como un ser dotado de chispa divina que debe auto descubrirse para llegar hacer un ser de completa perfección. A partir de lo anterior es que no le da una importancia totalitaria al rol que cumplen los maestros como determinante, por el contrario el maestro sirve como guía para las necesidades que el alumno requiera.
 San Agustín si bien no tuvo una vida muy cristiana en su juventud, más tarde se consagraría a lo que es la filosofía teológica, de ahí que se convirtió en obispo y funda una iglesia aunque nunca llega a la perfección total ya que siempre posponía los compromisos. Es posible inferir que esta  forma de ver la perfección sería un eterno luchar del hombre para lograr esta meta transcendental y san Agustín a través de su filosofía pretende enunciar este parámetro, no como un sabio, si no como un hombre corriente que se esmera en superarse.
 San Agustín basa sus teorías en los conocimientos platónicos por lo que sostiene una prioridad de las ideas sobre las cosas, y es que a través de esta prioridad explica a dios como origen de todo lo que percibimos. San Agustín  adapta estas ideas griegas y politeístas a una visión cristiana y medieval. Dentro de sus postulados, incluye muy fundamental mente las visiones teológicas con antropología y estudio de la ética.
También respecto a lo que es el hombre, la afirmación de su composición dualista, alma y cuerpo, y la afirmación de la inmortalidad del alma se consideraron apoyos sólidos para la defensa de las creencias cristianas; pero también la afirmación platónica de un juicio final en el que se decide el posterior destino de las almas, aunque chocaran con el platonismo tanto la afirmación cristiana de la resurrección de los cuerpos como la de la creación del alma.
 Aunque sin llegar a elaborar una teoría del conocimiento San Agustín se ocupará del problema del conocimiento, tratando de establecer las condiciones en las que se puede dar el conocimiento de la verdad, según el ideal cristiano de la búsqueda de Cristo y la sabiduría. De esa forma el conocimiento tendrá por origen lo divino pero solo superando los desperfectos humanos es que se podrá llegar a conocer. Las ideas se encuentran, pues, en la mente de Dios. ¿Cómo se alcanza el conocimiento de las ideas? Dado su alejamiento de lo sensible, realidad en la que se encuentra el hombre, las ideas sólo se pueden conocer mediante una especial iluminación que Dios concede al alma, a la actividad superior de la razón. El verdadero conocimiento depende, pues, de la iluminación divina.
Herbert Spencer



Su visión educativa
  Spencer se interesó en la educación desde su juventud. Durante algún tiempo pensó incluso en hacerse maestro. Su actividad docente duró apenas tres meses. Sin experiencia real en la enseñanza, denunció la educación del Estado en cartas que publicó en “The Nonconformist” en 1842, cuando sólo tenía 22 años de edad. Spencer sostiene como fundamento de esto, que la educación de be ser un  acuerdo entre maestro y alumno y que ambos bandos respeten y defiendan una visión progresiva de la enseñanza. Spencer en base a sus ideas, era fundamentalmente desde la visión antropológica como sociológica (debido a la importancia del hombre en sus estudios y a la sociedad).
  En una de su obra Spencer se pregunta, por qué es necesaria la educación, si en la biología la semilla y el embrión crecen hasta llegar a su madurez sin ayuda externa. ¿Por qué no crecería el niño espontáneamente hasta convertirse en un ser humano normal? En su evolución, el niño muestra todas las características del aborigen, ya que la humanidad es fruto de una evolución, del paso de un estado incivilizado a otro civilizado. Spencer consideraba que, en la fase de transición de uno a otro estado, los individuos han perdido las disposiciones que les permitían llevar una vida de salvajes, y todavía no han adquirido las aptitudes necesarias para una vida civilizada. En tales circunstancias, la educación debe reprimir en los niños las características del hombre incivilizado.
  Como hemos indicado anteriormente, Spencer entendía que, a medida que la sociedad evolucionara de conformidad con sus leyes, no habría necesidad de una educación organizada. Incluso en un período de transición, todo lo que puede hacer la educación es retrasar el proceso de cambio social. La teoría de la evolución ofreció a Spencer argumentos convincentes en favor de sus objeciones políticas a la intervención del Estado en la educación. Estas opiniones no serían aceptadas por los planificadores actuales. Por medio de su obra “Education”, que alcanzó gran popularidad, es que expone sus critica al sistema educativo  norte americano, no sin ser controversial para muchos burgueses. Es de suponer que las opiniones de Spencer tuvieron alguna influencia en los jóvenes maestros que leyeron su libro.
 Spencer afirma que la ciencia debe sustituir a las lenguas clásicas en el plan de estudios, e incluso que debe constituir la totalidad del plan de estudios, no sólo suscitó la oposición de los maestros de su tiempo, sino que se ha granjeado la antipatía de los educadores del siglo XX, que estaban dispuestos a aceptar que las disciplinas científicas ocupasen un lugar más importante en el plan de estudios, pero no que sustituyesen a los estudios de lenguas o, más en general, de humanidades. Además dice: ‘’la teoría de la evolución me sirvió de guía (para escribir el artículo sobre la educación), ya que la elevación desde las formas más bajas de la vida se ha visto afectada por la disciplina del disfrute del placer, y el sufrimiento del dolor, que se deriva de una u otra forma de conducta’’.
 Otros dos principios fundamentales de la evolución permean su análisis de la educación. El primero es que la educación sigue una evolución parecida a la de los individuos y la sociedad. Es más:
 No es posible que no exista una relación entre los sistemas sucesivos de la educación, y los estados sociales consecutivos con los que han coexistido.
 En segundo lugar, Spencer escribió frecuentemente acerca de la mayor heterogeneidad y complejidad de los sistemas de educación en el proceso de su evolución. Si sus artículos sobre educación se hubieran escrito unos pocos años después, quizás su opinión de que la educación homogénea había cedido el paso a una mayor heterogeneidad hubiese recibido mayor atención. Esto es lo que ha ocurrido, evidentemente, con la ciencia. Bajo el poder de los especialistas, la filosofía natural se convirtió en astronomía, física, química y biología. En la física surgieron
 Áreas especiales de investigación, como el calor, la luz, el sonido y la electricidad; las dos ramas de la química- inorgánica y orgánica- se hicieron más diferenciadas; y en la biología aparecieron materias especiales, como la fisiología y la morfología. Merece la pena pues examinar con cierto detalle lo que escribió en los cuatro artículos que componen “Education”, sobre los objetivos o los propósitos de la educación, las actitudes hacia los niños, los métodos de enseñanza, la disciplina y el plan de estudios. Spencer se quejaba de que lo que se enseñaba en las escuelas no tenía ninguna utilidad práctica. Recurrió a muchos ejemplos para demostrar que se atribuía más importancia a lo ornamental o decorativo que a lo útil.
 “Hay una cierta secuencia en la que las facultades se desarrollan espontáneamente, y un cierto tipo de conocimiento que cada uno necesita durante este desarrollo; y a nosotros nos corresponde determinar esta secuencia, y proporcionar este conocimiento"
 En la actualidad, las teorías de Piaget sobre el desarrollo del niño, son ampliamente aceptadas como base de las secuencias del aprendizaje. El propio Spencer sostenía que no es posible perfeccionar un sistema de educación hasta que no se haya determinado una psicología racional. Su epistemología, le indujo a especificar algunos de los principios en que debía basarse una buena enseñanza.
 Spencer solía repetir que en las lecciones debe pasarse de lo concreto a lo abstracto de modo que, mediante la utilización de ejemplos, se conduzca la mente de lo particular a lo general. Una afirmación más discutida de Spencer era que la educación del niño debía seguir a la educación de la humanidad, considerada desde el punto de vista histórico. En resumidos términos, la mente del individuo ha de pasar por las mismas etapas que la mente general: la educación ha de ser una repetición de la civilización en pequeño.
 “Hay que animar a los niños a que hagan sus propias investigaciones, y a que saquen sus conclusiones. Hay que decirles lo mínimo, y alentarles a que descubran lo máximo"
 “Un cierto conocimiento de los primeros principios de la fisiología y las verdades elementales de la psicología es indispensable para educar adecuadamente a los hijos"
 Los maestros deben ser conscientes de la importancia de estos estudios para la educación. Siempre que haga falta deberán poder comunicar a sus alumnos, en la forma apropiada, los conocimientos que hayan adquirido de sociología y psicología. “Fórmate tú, en vez de esperar a que te formen y modelen”.
“El objetivo de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para ser gobernados por los demás.”
“El progreso no es un accidente es una necesidad, una parte de la naturaleza.”
 De esto no podemos negar que Spencer como intelectual, avalaba la libertad de pensamiento y el raciocinio impulsado como norma en las instituciones educativas. No hay que dejar de lado que en miles de ocasiones, éste no era apoyado por sus colegas debido a la controversia de su pensamiento y su posible repercusión que conllevaría la aplicación de sus ideales, pudiendo llevar esta temática a niveles tanto sociales como políticos.
 

Conclusión

  De la presente investigación podemos concluir la dimensión del fenómeno educativo a nivel tanto social, cultural y por supuesto, filosófico. Existen diversos tópicos que se repiten por lo tanto: Los factores de época en la educación, los posibles paradigmas que impiden muchas veces la aplicación de teorías educativas de autores y la consagración de los mismos en la búsqueda de modelos mejores.
  No exentaremos la labor, que como nuevas generaciones nos corresponde por ayudar a idear teorías mejores y eficaces, y aunque nuestra sociedad de hace siglos ha avanzado en múltiples ámbitos, crear una teoría perfecta no será posible a menos que luchemos por nuestra perfección individual.
Bibliografía

Autores: Francya Castro, Bernardita Riquelme, Alexandra Cerda, Paula Marín, Ana María Olea y Angélica Guerrero

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