Introducción
La educación como disciplina, no puede estar
exenta de algo tan fundamental como es su base filosófica, puesto que la
filosofía pretende dar respuestas a las preguntas existenciales del hombre. Así
la educación tendrá una referencia perfecta de lo que debe ser y como poder
evolucionar, a medida que lo hace el hombre.
La educación es un elemento tan completo, que
incide de manera importante en las distintas subcategorías filosóficas (tales
como epistemología, axiología, antropología, etc.), esto quiere decir que
cualquier cambio educativo a nivel de sociedad tendrá sus respectivas
repercusiones en todos los ámbitos que integran al ser humano. Por eso mismo es
tan importante una buena y eficaz forma de implantar la educación, ya que de
otra forma no podríamos esperar una sociedad mejor, puesto que son las nuevas
generaciones las que recibirán el
testigo de sus antepasados, y decidirán mejorar el paradigma actual.
Los autores que veremos a continuación tienen
muy en cuenta esto, y es por lo mismo que consagraron sus vidas a todo lo que
es la búsqueda de una educación ideal, como medio de mejorar el futuro del
hombre. Para el presente caso tenemos a John Dewey como nuestro filosofo de la
educación a estudiar, quien recalca la posición innata de la creatividad e
imaginación de los estudiantes en sus primeros años. Otro ejemplo es San
Agustín de Hipona que contrario a lo que Dewey transmite, el presentara un
visión más teológica de lo que es la búsqueda del conocimiento (éste
correspondería a nuestro filósofo clásico); y por último expondremos a Herbert
Spencer que a base de las teorías evolucionistas, es que explica al hombre qué
es y qué debe ser (siendo nuestro filósofo contemporáneo).
Su visión Educativa
Considera a la educación como disposición de
reaccionar siempre a las nuevas situaciones con interés, flexibilidad y
curiosidad. Lo contrario (y desventajoso) sería responder con una solución
dada.
“La educación debe darse en la
experiencia del niño, y éste debe tomar conciencia de lo que hace” (una de sus citas).
Defiende el alumno como centro de acción
educativa, el “aprender haciendo” (interacción y continuidad) y también
considera a la escuela como el lugar donde el valor del reconocimiento es
resolver situaciones problemáticas. Representa la vida presente.
Dewey postula dos educaciones: Formal
(escuela) y no formal (sociedad).
“La mejor manera de que el niño
aprenda, es contemplando a la sociedad y su actividad de manera física, sino a través de su
espíritu en el propio medio social”.
Propuestas Metodológicas
Dewey Pretendía formular sobre nuevas bases
una propuesta pedagógica en oposición a la escuela tradicional y antigua.
Pensaba que la nueva educación tenía que superar a la tradición no sólo en los
fundamentos del discurso, sino también en la propia práctica. Cuando él comenzó hablar del método, lo hace desde lo abstracto,
piensa que no existen métodos cerrados y envasados. Dewey estima que la praxis
educativa implica un manejo inteligente de los asuntos, y esto supone una
apertura a la deliberación del educador en relación con su concreta situación
educativa y con las consecuencias que se pueden derivar de los diferentes
cursos de acción.
Dewey distingue entre un método general y otro
individual. El primero supone una acción inteligente dirigida por fines, en
cambio, el método individual se refiere a la actuación singular de educador y
educando.
Herbert
Spencer explica su metodología por medio del mapa conceptual que se
ubica superiormente. Este afirma que por el medio del saber pedagógico es que
se podrá aplicar un acto educativo dependiendo del contexto. El saber
pedagógico supera el paso del tiempo y tiene su mayor consistencia en las ideas
por lo que deberá someterse a una adaptación para poder adecuarse a distintos
contextos educativos (por ejemplo una educación del medio evo no será la misma
como en la actualidad, pero sus bases son las mismas ya que se persigue un
ideal).
La adaptación teoría-praxis debe producirse en
factor de las necesidades tanto a nivel de alumnos como de sociedad, ya que
estos elementos poseen caracteres que no es posible pasar por alto tanto por
razones y lógicas. Una vez realizada esta adaptación no queda más que aplicarla
en una situación educativa concreta. Luego de aplicar estas ideas, se corrobora
si el método fue eficaz, y de no serlo se somete a modificaciones que pretendan
mejorarlo.
Finalmente una vez terminado el ciclo, aquel
que actuó como receptor del conocimiento tiene dos opciones: seguir y emprender
un nuevo ciclo, o simplemente inhibirse.
Su visión educativa
Fue el primer pedagogo moderno.
Enseñar y aprender fue la actividad de
su vida.
“El estudio y el saber no pueden
menos que conducir a la sabiduría de Dios”. Por medio de esta frase es que el intelectual se
denomina a sí mismo un filósofo de carácter teológico por lo que sus postulados
permiten inferir que la gran verdad y la pequeña, no vive más que en Dios y que
este mismo seria el fin último. También esto posee estrecha relación con la parte
divina del hombre que sería la sabiduría, y su posible alcance por medio del
camino espiritual como en la siguiente cita:
“Se aprende sólo cuando se ha reconocido interiormente, la verdad de la
lección”.
Según San Agustín, el hecho del aprendizaje no
encuentra su causa verdadera en los objetos sensibles, inteligibles a que se
aplica y menos a los maestros, sino en una luz intelectual innata que no es
sino la participación de la luz divina, la cual enriquece al hombre por medio
de las verdades eternas. Es por esto que la llegada al verdadero conocimiento
se definiría como una ruta personal de conocerse a sí mismo y que lo perfecto
habitaría en lo más recóndito del hombre.
“La última posibilidad de
reconocer una proposición como verdadera es comunicado por Dios a la mente, y
en su actuación consiste la verdadera sabiduría, por contraposición a la
creencia en que nos dejan las noticias verbales de los maestros exteriores,
mientras no percibimos con noticias-sentidos las cosas sensibles o no captamos
o no captamos con la mente los objetos materiales a que tales expresiones se
refieren.
Por medio de su cita: “Ama y haz
lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor, si
corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor”, es que el filósofo recalca la
importancia del factor moral en la educación por lo que si esta no se basa en
ideales progresivos, de nada sirve el hecho de enseñar.
En la biografía de San Agustín, vemos como
lleva la temática religiosa a otros ámbitos del conocimiento, por ejemplo como
explica la presencia de dios en lo que conlleva el origen del hombre y su
posible futuro. El hombre lo define como un ser dotado de chispa divina que
debe auto descubrirse para llegar hacer un ser de completa perfección. A partir
de lo anterior es que no le da una importancia totalitaria al rol que cumplen
los maestros como determinante, por el contrario el maestro sirve como guía
para las necesidades que el alumno requiera.
San Agustín si bien no tuvo una vida muy
cristiana en su juventud, más tarde se consagraría a lo que es la filosofía
teológica, de ahí que se convirtió en obispo y funda una iglesia aunque nunca
llega a la perfección total ya que siempre posponía los compromisos. Es posible
inferir que esta forma de ver la
perfección sería un eterno luchar del hombre para lograr esta meta
transcendental y san Agustín a través de su filosofía pretende enunciar este
parámetro, no como un sabio, si no como un hombre corriente que se esmera en
superarse.
San Agustín basa sus teorías en los
conocimientos platónicos por lo que sostiene una prioridad de las ideas sobre
las cosas, y es que a través de esta prioridad explica a dios como origen de
todo lo que percibimos. San Agustín
adapta estas ideas griegas y politeístas a una visión cristiana y
medieval. Dentro de sus postulados, incluye muy fundamental mente las visiones
teológicas con antropología y estudio de la ética.
También respecto a lo que es el
hombre, la afirmación de su composición dualista, alma y cuerpo, y la afirmación
de la inmortalidad del alma se consideraron apoyos sólidos para la defensa de
las creencias cristianas; pero también la afirmación platónica de un juicio
final en el que se decide el posterior destino de las almas, aunque chocaran
con el platonismo tanto la afirmación cristiana de la resurrección de los
cuerpos como la de la creación del alma.
Aunque sin llegar a elaborar una teoría del
conocimiento San Agustín se ocupará del problema del conocimiento, tratando de
establecer las condiciones en las que se puede dar el conocimiento de la
verdad, según el ideal cristiano de la búsqueda de Cristo y la sabiduría. De
esa forma el conocimiento tendrá por origen lo divino pero solo superando los
desperfectos humanos es que se podrá llegar a conocer. Las ideas se encuentran,
pues, en la mente de Dios. ¿Cómo se alcanza el conocimiento de las ideas? Dado
su alejamiento de lo sensible, realidad en la que se encuentra el hombre, las
ideas sólo se pueden conocer mediante una especial iluminación que Dios concede
al alma, a la actividad superior de la razón. El verdadero conocimiento
depende, pues, de la iluminación divina.
Su visión educativa
Spencer se interesó en la educación desde su
juventud. Durante algún tiempo pensó incluso en hacerse maestro. Su actividad
docente duró apenas tres meses. Sin experiencia real en la enseñanza, denunció
la educación del Estado en cartas que publicó en “The Nonconformist” en 1842,
cuando sólo tenía 22 años de edad. Spencer sostiene como fundamento de esto,
que la educación de be ser un acuerdo
entre maestro y alumno y que ambos bandos respeten y defiendan una visión progresiva
de la enseñanza. Spencer en base a sus ideas, era fundamentalmente desde la
visión antropológica como sociológica (debido a la importancia del hombre en
sus estudios y a la sociedad).
En una de su obra Spencer se pregunta, por qué
es necesaria la educación, si en la biología la semilla y el embrión crecen
hasta llegar a su madurez sin ayuda externa. ¿Por qué no crecería el niño
espontáneamente hasta convertirse en un ser humano normal? En su evolución, el
niño muestra todas las características del aborigen, ya que la humanidad es fruto
de una evolución, del paso de un estado incivilizado a otro civilizado. Spencer
consideraba que, en la fase de transición de uno a otro estado, los individuos
han perdido las disposiciones que les permitían llevar una vida de salvajes, y
todavía no han adquirido las aptitudes necesarias para una vida civilizada. En
tales circunstancias, la educación debe reprimir en los niños las
características del hombre incivilizado.
Como hemos indicado anteriormente, Spencer
entendía que, a medida que la sociedad evolucionara de conformidad con sus
leyes, no habría necesidad de una educación organizada. Incluso en un período
de transición, todo lo que puede hacer la educación es retrasar el proceso de
cambio social. La teoría de la evolución ofreció a Spencer argumentos
convincentes en favor de sus objeciones políticas a la intervención del Estado
en la educación. Estas opiniones no serían aceptadas por los planificadores
actuales. Por medio de su obra “Education”, que alcanzó gran popularidad, es
que expone sus critica al sistema educativo
norte americano, no sin ser controversial para muchos burgueses. Es de
suponer que las opiniones de Spencer tuvieron alguna influencia en los jóvenes
maestros que leyeron su libro.
Spencer afirma que la ciencia debe sustituir a
las lenguas clásicas en el plan de estudios, e incluso que debe constituir la
totalidad del plan de estudios, no sólo suscitó la oposición de los maestros de
su tiempo, sino que se ha granjeado la antipatía de los educadores del siglo
XX, que estaban dispuestos a aceptar que las disciplinas científicas ocupasen
un lugar más importante en el plan de estudios, pero no que sustituyesen a los
estudios de lenguas o, más en general, de humanidades. Además dice: ‘’la teoría de la evolución me sirvió de
guía (para escribir el artículo sobre la educación), ya que la elevación desde
las formas más bajas de la vida se ha visto afectada por la disciplina del
disfrute del placer, y el sufrimiento del dolor, que se deriva de una u otra
forma de conducta’’.
Otros dos principios fundamentales de la
evolución permean su análisis de la educación. El primero es que la educación
sigue una evolución parecida a la de los individuos y la sociedad. Es más:
No es posible que no exista una relación entre
los sistemas sucesivos de la educación, y los estados sociales consecutivos con
los que han coexistido.
En segundo lugar, Spencer escribió
frecuentemente acerca de la mayor heterogeneidad y complejidad de los sistemas
de educación en el proceso de su evolución. Si sus artículos sobre educación se
hubieran escrito unos pocos años después, quizás su opinión de que la educación
homogénea había cedido el paso a una mayor heterogeneidad hubiese recibido
mayor atención. Esto es lo que ha ocurrido, evidentemente, con la ciencia. Bajo
el poder de los especialistas, la filosofía natural se convirtió en astronomía,
física, química y biología. En la física surgieron
Áreas especiales de investigación, como el
calor, la luz, el sonido y la electricidad; las dos ramas de la química-
inorgánica y orgánica- se hicieron más diferenciadas; y en la biología
aparecieron materias especiales, como la fisiología y la morfología. Merece la
pena pues examinar con cierto detalle lo que escribió en los cuatro artículos
que componen “Education”, sobre los objetivos o los propósitos de la educación,
las actitudes hacia los niños, los métodos de enseñanza, la disciplina y el
plan de estudios. Spencer se quejaba de que lo que se enseñaba en las escuelas
no tenía ninguna utilidad práctica. Recurrió a muchos ejemplos para demostrar
que se atribuía más importancia a lo ornamental o decorativo que a lo útil.
“Hay una cierta secuencia en la
que las facultades se desarrollan espontáneamente, y un cierto tipo de
conocimiento que cada uno necesita durante este desarrollo; y a nosotros nos
corresponde determinar esta secuencia, y proporcionar este conocimiento"
En la actualidad, las teorías de Piaget sobre
el desarrollo del niño, son ampliamente aceptadas como base de las secuencias
del aprendizaje. El propio Spencer sostenía que no es posible perfeccionar un
sistema de educación hasta que no se haya determinado una psicología racional.
Su epistemología, le indujo a especificar algunos de los principios en que
debía basarse una buena enseñanza.
Spencer solía repetir que en las lecciones
debe pasarse de lo concreto a lo abstracto de modo que, mediante la utilización
de ejemplos, se conduzca la mente de lo particular a lo general. Una afirmación
más discutida de Spencer era que la educación del niño debía seguir a la
educación de la humanidad, considerada desde el punto de vista histórico. En
resumidos términos, la mente del individuo ha de pasar por las mismas etapas
que la mente general: la educación ha de ser una repetición de la civilización
en pequeño.
“Hay que animar a los niños a que
hagan sus propias investigaciones, y a que saquen sus conclusiones. Hay que
decirles lo mínimo, y alentarles a que descubran lo máximo"
“Un cierto conocimiento de los
primeros principios de la fisiología y las verdades elementales de la psicología
es indispensable para educar adecuadamente a los hijos"
Los maestros deben ser conscientes de la
importancia de estos estudios para la educación. Siempre que haga falta deberán
poder comunicar a sus alumnos, en la forma apropiada, los conocimientos que
hayan adquirido de sociología y psicología. “Fórmate
tú, en vez de esperar a que te formen y modelen”.
“El objetivo de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí
mismos, y no para ser gobernados por los demás.”
“El progreso no es un accidente es una necesidad, una parte de la
naturaleza.”
De esto no podemos negar que Spencer como
intelectual, avalaba la libertad de pensamiento y el raciocinio impulsado como
norma en las instituciones educativas. No hay que dejar de lado que en miles de
ocasiones, éste no era apoyado por sus colegas debido a la controversia de su
pensamiento y su posible repercusión que conllevaría la aplicación de sus
ideales, pudiendo llevar esta temática a niveles tanto sociales como políticos.
Conclusión
De la presente investigación podemos concluir
la dimensión del fenómeno educativo a nivel tanto social, cultural y por
supuesto, filosófico. Existen diversos tópicos que se repiten por lo tanto: Los
factores de época en la educación, los posibles paradigmas que impiden muchas
veces la aplicación de teorías educativas de autores y la consagración de los
mismos en la búsqueda de modelos mejores.
No exentaremos la labor, que como nuevas
generaciones nos corresponde por ayudar a idear teorías mejores y eficaces, y
aunque nuestra sociedad de hace siglos ha avanzado en múltiples ámbitos, crear
una teoría perfecta no será posible a menos que luchemos por nuestra perfección
individual.
Bibliografía
Autores: Francya Castro, Bernardita Riquelme, Alexandra Cerda, Paula Marín, Ana María Olea y Angélica Guerrero






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